«Sobre los ángeles de Rafael Alberti y algo de surrealismo» por Luigi Lanino.

Siempre hace más preciso antes que presentar cualquier exegesis, en este caso literaria, es entrar en detalles etimológicos que nos aminoren cualquier significación y por ende acercarnos más detalladamente a cada hermenéutica que supondremos, estará bajo nuestro escrutinio. Nuestra empresa hoy, pequeña aunque para nada irrelevante, nos indica un análisis en la obra capital del poeta Rafael Alberti, donde buscamos indicios de rasgos surrealistas bien importantes y quizá, novísimos para una generación literaria inmiscuida en una tradición bien arraigada.

Por encima de la realidad; surrealismo. Palabra acuñada por el poeta francés, G. Apollinaire, aparece por vez primera como subtítulo en las tetas de Tiresias, obra dramática donde se ejemplifica la reproducción creativa de un objeto, que lo transforma y enriquece, como idea natural y totalizadora de todas las artes en pluma del poeta francés. Todas estas ideas, retomadas o manoseadas en construcción con varios aspectos del dadaísmo forman un todo como creación-construcción romántica y no una destrucción casi nihilista. Entonces, es el funcionamiento real del pensamiento sin La intervención de la razón como explico A. Breton.

En la literatura hispánica a partir de la década de los 30, como posible precedente asumiendo estas ideas, tenemos a don José Gómez de la Serna con su famosa formula de la greguería. Entonces así,  varios poetas de la generación del 27 se interesaron por dichas posibilidades de expresión. Siendo, como base de nuestro estudio, la principal etapa de esta influencia, la obra sobre los ángeles de R. Alberti, tal vez, la más importante. Podemos mencionar su fuerte crisis personal y en general la marcada ruptura estética con el clasicismo, un verdadero hito donde se alzan incansables las ideas venideras de una nueva, arrasadora y embriagadora forma de expresión aunque, Alberti aun recurra a las formas tradicionales, no sin razón el apremiante homenaje a Becquer dentro de esta misma obra pero, lo influyente está en el exacerbo de las imágenes densas, un verso violento y lo más importante para indicar estos rasgos surrealistas, la creación de un mundo onírico e infernal.

Para ir ejemplificando nuestro análisis; tenemos en el primer poema, paraíso perdido. Un sutil coqueteo con la obra de John Milton; sin rozarme los hombros, mi ángel muerto, vigía. Ciudades sin respuestas, ríos sin habla, cumbres sin ecos. Desolación; los ángeles en desahucio (buenos o malos) habitan inexorablemente la casa, las paredes, las grietas. ¿Podrán abandonar la desdicha de quien tiene sola el alma?

Claramente hallamos los símbolos perfectos donde se agrupan, la muerte, la miseria, la desdicha, la ruina, la bajada abrupta hacia un infierno donde cada ángel no es un ángel ni mucho menos la alegoría pictórica de una religión. No. Es más que eso, es la crisis existencial del propio poeta. Se murmura en el cielo de la traición de la rosa.

La ultima voz de un hombre, ensangrentó el viento. Todos los ángeles perdieron la vida. Menos uno. ¿Quién? El poeta, salvando ileso el sueño por la vida.  

 

Sobre el autor:

Luigi Lanino. Nace el tres de enero de mil novecientos ochenta y dos en la ciudad de Iquique y actualmente reside Santiago. Cuenta con estudios en antropología y filosofía. Colaborador del equipo creativo de Ediciones Filacteria. Próximamente publicará su libro TEDIO (La Polla Literaria) y LOS DELIRIOS DE ASMODAEUS (Ediciones Filacteria).

 

luigi lanino

 

 

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